viernes, 22 de febrero de 2013

CISMA DE ORIENTE


TEMA: EL CISMA DE ORIENTE
LOGRO: IDENTIFICAR LAS CARACTERÍSTICA DE LA PRIMERA SEPARACIÓN CRISTIANA  


La palabra ‘cisma’ significa ‘separación’. El Cisma de Oriente y Occidente, también conocido como el Gran Cisma, es, pues, la separación del papa y la cristiandad de Occidente, de la cristiandad de Oriente y sus patriarcas, en especial, del Patriarca Ecuménico de Constantinopla. El distanciamiento entre ambas Iglesias comienza a gestarse desde el momento mismo en que el emperador Constantino el Grande decide trasladar, en el 313 d.C., la capital del Imperio romano de Roma a Constantinopla; se inicia, prácticamente, cuando Teodosio el Grande divide a su muerte (395) el Imperio en dos partes entre sus hijos: Honorio, que es reconocido emperador de Occidente, y Arcadio, de Oriente; deja notarse a partir de la caída del Imperio occidental ante los pueblos bárbaros del Norte en el 476; se agudiza en el siglo IX por Focio, patriarca de Constantinopla, y se consuma definitivamente en el siglo XI con Miguel I Cerulario, también patriarca de Constantinopla.

CAUSAS DEL CISMA

En tres grupos pueden clasificarse las principales causas que motivaron el Cisma:

1. De tipo étnico: La natural antipatía y aversión entre asiáticos y europeos, unidas al desprecio que en esta época sintieron los cristianos orientales hacia los latinos, a quienes consideraban contagiados de barbarie a causa de las invasiones germánicas.          

2. De tipo religioso: Las variaciones que, con el paso del tiempo, fueron imponiéndose en las prácticas litúrgicas, dando lugar al uso de calendarios y santorales distintos; las continuas disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales que se originaron a partir de dividirse en dos el Imperio; la opinión extendida por todo el Oriente de que, al ser trasladada la capital del Imperio de Roma a Constantinopla, se había trasladado igualmente la Sede del Primado de la Iglesia universal; las pretensiones de autoridad por parte de los patriarcas de Constantinopla, que utilizaron el título de ‘Ecuménicos’ a pesar de la oposición de los papas, que reclamaban para sí, como obispos de Roma, la suprema autoridad sobre toda la cristiandad; la negativa de los patriarcas de Oriente a reconocer esa autoridad sobre la base de la Sagrada Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, alegando que el obispo de Roma sólo podía pretender ser “primus inter pares” (un primero entre sus iguales); y la intromisión de los emperadores en asuntos eclesiásticos, creyéndose pontífices y reyes, y pretendiendo decidir ellos solos los graves problemas de la Iglesia.

3. De tipo político: El apoyo que buscaron los papas en los reyes francos y la restauración en Carlomagno del Imperio de Occidente (s. IX) mermaron prestigio a los emperadores de Oriente, que tenían pretensiones a la reunificación del antiguo Imperio romano.

A estas causas de carácter general pueden añadirse los cargos —en realidad, pretextos— que los patriarcas Focio y Cerulario imputaron a la Iglesia de Roma, y que pueden resumirse en los cuatro siguientes: Que los papas no consideraban válido el sacramento de la confirmación administrado por un sacerdote; que los clérigos latinos se rapaban la barba y practicaban el celibato obligatorio; que los sacerdotes de la Iglesia Romana usaban pan ácimo en la Santa Misa, práctica considerada en Oriente una herejía de influencia judaica; y, en fin, que los papas habían introducido en el credo la afirmación de que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (“Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre Filioque procedit”), en contra de lo que sostenían los patriarcas orientales, que no reconocían esta última procedencia.

Estos cargos, que hubiesen podido solucionarse con la convocatoria de un concilio, produjeron la separación definitiva, si no hubiesen prevalecido razones espurias a la esencia misma de la religión.
  
DESARROLLO DEL CONFLICTO

En el siglo VII, como consecuencia de la expansión musulmana, tres de los cuatro Patriarcados orientales cayeron en poder del Islam: Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Por eso, el Oriente cristiano se identificó desde entonces con la Iglesia griega o bizantina, es decir, el Patriarcado de Constantinopla y las iglesias nacidas como fruto de su acción misionera, que le reconocían una primacía de jurisdicción o al menos de honor. Estas cristiandades que giraban en la órbita de Constantinopla integraban la Iglesia greco﷓oriental.

El Cristianismo sufrió la impronta de la contraposición entre Oriente y Occidente, cultura griega y latina. Constantinopla se convirtió en el principal Patriarcado del Oriente cristiano, émulo del Pontificado romano, estrechamente vinculado al Imperio de Bizancio, mientras Roma se alejaba cada vez más de este y buscaba su protección en los emperadores francos o germánicos. En este contexto de creciente frialdad entre las dos Iglesias, las fricciones y enfrentamientos jalonaron un largo proceso de debilitamiento de la comunión eclesiástica.

Las relaciones entre Roma y Constantinopla experimentaron ya una primera ruptura en el siglo V: el cisma de Acacio, que estuvo motivado por las proclividades monofisitas de este patriarca (482) y que se prolongó durante treinta años. Más prolongadas fueron las repercusiones del problema de la inconoclastía. Como es sabido, León III Isáurico un gran emperador que salvó a Bizancio de la amenaza árabe dio origen a una grave crisis religiosa, que alteró durante más de un siglo la vida del Oriente cristiano: en 726 prohibió la veneración de las imágenes sagradas y poco después ordenó su destrucción. León III pretendió que el Papa sancionase sus edictos iconoclastas y ante la rotunda negativa tomó represalias contra la Iglesia romana. En todo caso, las luchas de las imágenes no resultaron desfavorables para las relaciones entre los cristianos orientales y Roma: los defensores de las imágenes entre los que se contaban los monjes y la gran masa del pueblo dirigieron sus miradas hacia el Papado en busca de apoyo.

El patriarca Focio, a pesar de que sabía que abriría un abismo entre griegos y latinos, convirtió en problema la cuestión de la procedencia de la segunda persona de la Santísima Trinidad. De este modo, las diferencias entre griegos y latinos no serían, en adelante, solamente disciplinares y litúrgicas, sino también dogmáticas, con lo que la unidad de la Iglesia quedaba irremediablemente comprometida. Puede afirmarse, en suma, que Focio, un sabio eminente que personificó el genuino espíritu eclesiástico de Constantinopla, contribuyó como nadie a preparar los ánimos para el futuro cisma oriental.

El cisma llegó, sin excesivo dramatismo, en los comienzos de la época gregoriana. Los violentos sentimientos antilatinos del patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario y la incomprensión de la mentalidad bizantina por parte de los legados papales Humberto de Silva Candida y Federico de Lorena, enviados para negociar una paz eclesiástica, fueron los factores inmediatos de la ruptura. Humberto depositó una bula de excomunión, el 16 de Julio de 1054, sobre el altar de la catedral de Santa Sofía; Cerulario y su sínodo patriarcal respondieron el 24 del mismo mes excomulgando a los legados y a quienes les habían enviado. El Cisma quedaba así formalmente abierto, aunque cabe pensar que muchos contemporáneos y quizá los propios protagonistas del episodio pudieron creer que se trataba de un incidente más de los muchos registrados hasta entonces en las difíciles relaciones entre Roma y Constantinopla. Lo que parece indudable es que, para la masa del pueblo cristiano griego y latino, el comienzo del cisma de Oriente pasó del todo inadvertido.

El correr del tiempo descubrió a los cristianos la existencia de un auténtico cisma, que había interrumpido la comunión eclesiástica de la Iglesia griega con el Pontificado romano y la Iglesia latina. La vuelta a la unión constituyó desde entonces un objetivo permanente de la Cristiandad. La promovieron Pontífices, la desearon en Constantinopla emperadores y hombres de Iglesia, se celebraron concilios unionistas y hubo momentos como en el concilio II de Lyon (1274) y el de Florencia (1439) en que pareció que se había logrado. No era realmente así, pero tan sólo la caída de Constantinopla en poder de los turcos y la desaparición del Imperio bizantino (1453) pusieron fin a los deseos y a las esperanzas de poner término al cisma de Oriente y reconstruir la unidad cristiana.


Sus autores
Para proceder con claridad, estudiaremos todos los personajes que intervienen en este asunto, unos como autores del Cisma y otros como defensores de la unidad de la Iglesia y la primacía de Roma.

En la autoría del Cisma se ven implicados Miguel III el Beodo (838-867), emperador de Oriente (último de la dinastía de los Isauros); César Bardas, tío del emperador y regente del Imperio durante su minoría de edad; Gregorio Asbesta, metropolitano de Siracusa; Focio, secretario de la Cancillería imperial, y Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla.

Como defensores de la unidad de la Iglesia merecen citarse los papas Nicolás I, Adriano II, Juan VIII y León IX; Ignacio, patriarca de Constantinopla, y la emperatriz Teodora, madre del emperador Miguel III y hermana de Bardas.


EL CISMA HOY

Tras 10 siglos de excomunión se llegó, el 7 dic. 1965, día de la clausura oficial del conc. Vaticano II, a la cancelación definitiva de las dos excomuniones, como gesto simbólico que sirviera para facilitar un diálogo ecuménico que fuera preparando el camino para una vuelta a la comunión. El papa Paulo VI y el patriarca Atenágoras 1 (v.) en una declaración conjunta leída simultáneamente en Roma y Constantinopla declaran: «a) dolerse de las palabras ofensivas, de reproches sin fundamento, y hechos deplorables, que, de una y de la otra parte, han señalado o acompañado los tristes acontecimientos de aquel tiempo; b) dolerse asimismo y borrar de la memoria y de en medio de la Iglesia las sentencias de excomunión que los siguieron, cuyo recuerdo actúa hasta nuestros días como un obstáculo al acercamiento en la caridad, y sepultarlos en el olvido; c) deplorar en fin los tristes precedentes y los acontecimientos sucesivos que, bajo el influjo de factores diversos, entre ellos la incomprensión mutua y la desconfianza, condujeron, finalmente, a la ruptura definitiva de la comunión eclesiástica».

TALLER

1. Elaborar  la sopa de letras de 20x20 con 15 palabras relacionadas con el tema
2. completar las oraciones:
a)      ___________________________ es la separación del papa y la cristiandad de Occidente, de la cristiandad de ______________ y sus _______________
b)      Las _________________ fueron imponiéndose en las prácticas litúrgicas dan lugar al uso de ______________ y ____________________ distintos
c)      Los __________ reclamaban para sí la ______________ ____________- sobre toda la cristiandad
d)    La intromisión de los ______________ en asuntos eclesiásticos de debía a que se  creían  _________________ y reyes, y pretendiendo decidir ellos solos los graves problemas de la __________________.
e)      Los papas no consideraban válido el sacramento de la ________________ administrado por un __________________
f)       Los _______________ habían introducido en el credo la afirmación de que el ______________ ___________ procede del Padre y del __________
g)      El Cristianismo sufrió la contraposición entre __________ y Occidente, cultura griega y __________
h)   : los defensores de las _______________ entre los que se contaban los monjes y la gran masa del pueblo dirigieron sus miradas hacia el _______________ en busca de apoyo.
i)     ____________, un sabio eminente que personificó el genuino espíritu eclesiástico de _______________, contribuyó como nadie a preparar los ánimos para el futuro _____________ oriental.

j)        . ______________ depositó una _________ de excomunión, el 16 de Julio de 1054

3. Subrayar y buscar el significado de las palabras desconocida


TRABAJO EXTRA CLASE
1. Consultar de forma breve la biografia de cada uno de las autores del cisma de oriente




     

ATEISMO


TEMA:  ATEISMO                                                                                     DURACION: 3 HORAS
LOGRO:  CONOCERA LOS DIFERENTES TIPOS DE ATEISMO Y SU RELACION CON LA SOCIEDAD

INDICADOR DE LOGRO

Ø  Conceptualizo que es ateísmo
Ø  Clasifico los tipos de ateísmo desde el punto de vista filosófico

ATEÍSMO

 Ateísmo (del griego, a, no; theos, Dios), doctrina que niega la existencia de la divinidad. El ateísmo se diferencia con claridad del agnosticismo, doctrina que afirma que la existencia de una deidad nunca podrá ser probada o refutada. Mucha gente ha sido llamada atea de forma impropia sólo porque rechazaba alguna creencia popular en la trascendencia.

Para los romanos, los primitivos cristianos eran ateos porque negaban a los dioses romanos. Los partidarios de varios grupos cristianos han aplicado el término a cualquiera poco dispuesto a aceptar los dogmas de su doctrina. Así, un librepensador, como el filósofo francés y escritor Jean-Jacques Rousseau, el escritor francés Voltaire, o  el filósofo político anglo-americano y escritor Thomas Paine, aunque suscrito a una forma de deísmo, pueden con frecuencia ser considerados como ateos. La filosofía sankhya, uno de los grandes sistemas del pensamiento hindú, el budismo y el jainismo han sido todos descritos como doctrinas ateas porque todas ellas niegan un dios personal.

Con el desarrollo del conocimiento científico y la consecuente explicación del fenómeno formalmente considerado sobrenatural, el ateísmo se ha convertido en una tendencia filosófica más natural y aceptada.

Los ateos, por lo tanto, no afirman positivamente que no existen los dioses. Simplemente se abstienen de creer en dichos dioses porque no hay suficiente evidencia que garantice la fe. Esto no es decir que no haya suficientes razones para creer que
El ateísmo, según lo observado antes, no es nada más que la abstención de creer. No se necesita fe para tener una no-creencia. Si no creo que Elvis todavía esté vivo, no estoy practicando una fe anti-Elvis. Si me abstengo a creer en Papa Noel, no soy un miembro de la iglesia de Sin Papa Noel. Cuando un ateo dice, "no creo en el dios cristiano", está diciendo simplemente que la evidencia para creer en él es insuficiente. Es el mismo tipo de abstención a la creencia que un cristiano practica con respecto a la creencia de musulmanes, de judíos y de otro no-cristiano.

LA VIDA DE LOS ATEOS NO TIENEN SENTIDO Y ESTÁN DESPROVISTAS DE ESPERANZA Y DE PROPÓSITO?

Esto no es sino la proyección de los propios sentimientos del creyente sobre el ateo, sobre lo diferente que podría ser su vida en ausencia de dios. No dice nada sobre los verdaderos sentimientos de los ateos.

Las vidas de los ateos no se atan a la remota posibilidad de una vida después de la muerte. Su vida es significativa, simplemente, porque es significativa para él y para aquellos que lo aman. Su  vida tiene propósito cada vez se me esfuerzan hacia una meta digna. No necesitan la promesa de una vida futura para encontrar significado y propósito en esta vida.

Un ateo rechaza la creencia en un dios o dioses porque las pruebas no obligan a tal creencia. Esto no conduce a un universo solo y aterrador. Los ateos no están enfadados ni son resentidos; son pensativos, humanitarios y respetuosos con la dignidad inherente a todos nosotros. No merecen ninguno de los ácidos calificativos con los que constantemente se los asocia.

Un ateo no necesita un dios para explicar el origen o la evolución de la vida sobre la Tierra; la evolución proporciona una explicación naturalista e imponente que es apoyada por montañas de evidencias. No necesito un dios para consolarse contra el miedo a la muerte y lo desconocido; no teme a la muerte. No necesita un dios para dar cuenta del egoísmo humano o el altruismo; su entendimiento de la naturaleza humana logra esto.

El fenómeno del ateísmo esta en el mundo contemporáneo bastante generalizado; empezó por los intelectuales, siguió con la clase alta y ha llegado a los demás estratos de la sociedad.

Un ateísta se puede preguntar: “¿Para qué creer en la religión?, No encuentro una respuesta convincente. ¿Para ser una buena persona?, ¿para respetar y querer al prójimo?, no, no me bastan, ya que puedo ser todo ello sin tener que convertirme en parte del rebaño de su Dios. La religión no va más allá de una simple característica de la cultura de un pueblo. A diario miramos la televisión y nos asombramos de las culturas asiáticas, como la islámica, en la que las mujeres deben llevar su cabello cubierto por completo, y nos horrorizamos de su "ignorancia" y nos sentimos contentos de vivir en donde vivimos y ser tan inteligentes y damos gracias por estar tan lejos de ellos, cuando en realidad somos víctimas de la misma alucinación, a nuestra manera, claro, pero alucinación al fin. Nos miramos y nos decimos: no, nosotros no somos así, pero cómo nos equivocamos. Estamos acostumbrados al bautismo, ¿alguna vez se pusieron a pensar qué sentido tiene verterle agua a un recién nacido en la frente, más que el de molestar al pobre niño?, ¿o el casarse por Iglesia, el realizar este acto frente a un supuesto Dios que a veces ni siquiera lo creemos existente? Estas son costumbres que la mayoría de las personas tienen sin preguntarse porqué; bueno, he aquí nuestra ignorancia oculta.
..."no se necesita la religión, pues la felicidad y la seguridad radica en el ser mismo". No necesito saber que existe un paraíso luego de esta vida para actuar bien; actúo bien por el simple hecho de hacerlo. No necesito creer en Dios para sentirme seguro, me siento seguro por ser yo mismo. No es que me crea el super-hombre de este filósofo, no, simplemente creo que si las personas creyeran un poco más en sí mismas las cosas andarían mejor. Nuestro destino los forjamos nosotros mismo, con nuestras acciones, y no con nuestras súplicas y lamentos.
Entonces, ¿qué es la religión? La religión, para algunos, es todo, para otros, es nada, y para los últimos, o no les importa, o simplemente tienen miedo de tener una opinión acerca de ella. Para mi es un simple fenómeno social, producto de la mente humana como necesidad básica, como solución a problemas mucho más complejos, a los que el hombre aún no le ha encontrado respuesta. Está claro que el campo de la religión cada vez se hace más pequeño, disminuyendo directamente proporcional al crecimiento del campo científico, pero como desgraciadamente, aún hay demasiadas cosas que la ciencia no puede explicar, la religión, y todas las barbaridades que se cometen en su nombre, continuaran en pie durante mucho tiempo más.” 

CREER O NO CREER EN DIOS

Si se hiciera una encuesta nos encontraríamos con que hay mucha gente que cree en Dios, pero también con otros que dicen no creer o que "pasan". No vamos a decir que unos sean mejores y otros peores, porque puede haber creyentes cuya vida deje bastante que desear y no creyentes que son excelentes personas. Pero eso no quiere decir que resulte indiferente la existencia o no-existencia de Dios.  Veamos lo que opina una persona creyente ante la vida:

“Desde niño tuve la suerte de considerar a Dios como un ser cercano, como alguien de la familia, como alguien real; algo tan normal como tener padres o hermanos o amigos. Y esa experiencia de Dios es siempre muy gratificante. Te inspira confianza, seguridad, te da ánimo. Aunque eso no significa que desaparezcan los problemas o las pruebas en la vida. Por eso me da mucha pena cuando me encuentro con gente sin fe. Es mucho lo que pierden. Porque en el fondo vivir sin fe equivale también a vivir sin esperanza. Si Dios no existe se supone que tampoco habrá vida más allá de la muerte, que la vida no tiene sentido.

Entiendo que cualquier ser humano pueda tener dudas sobre Dios o que diga que no entiende nada. Pero de ahí a negar su existencia hay un abismo. ¿No parece demasiado atrevimiento que un hombre afirme categóricamente que Dios no existe? Concedamos que pueda decir que no encuentra pruebas para demostrar su existencia, pero tampoco de su no-existencia.

Nadie nace ateo ni agnóstico. Incluso los ateos más destacados han sido en alguna etapa de su vida creyentes. ¿Puede depender la existencia de Dios de su cambio de ideas? ¿o de su estado de ánimo? Si Dios existe no depende de que yo crea o deje de creer. Yo no puedo inventarlo ni destruirlo.

Pero tampoco puedo pretender ser más que Él, ni pedirle cuentas, ni querer abarcar sus planes. Hay quien deja de creer porque las cosas no le salen como él quisiera, porque no nos concede todo lo que le pedimos o porque se hace presente el sufrimiento. Si Dios atendiera todos nuestros caprichos o deseos, si nada en la vida nos hiciera sufrir, poco mérito tendría creer en Él; nos quitaría la oportunidad de demostrarle que lo queremos de verdad. Supongamos que alguien nos da un millón de pesetas y nosotros en consecuencia le manifestamos nuestro agradecimiento. Eso no tendría ningún mérito. Pero si nosotros entregáramos parte de nuestros bienes a alguien que no nos va a dar nada a cambio, eso sí sería meritorio.

Pero no confundamos ateo con no creyente, Un “no creyente” es quien dejo morir a la buena su fe sin cumplir un acto deliberado contra ella, o quien paso de una creencia infantil y no aceptada a una incredulidad igual de infantil y tampoco aceptada, o quien pasa de una religión jamás vivida verdaderamente a una incredulidad. Y que decir de quienes son totalmente indiferentes al asunto. La fe no es asunto suyo, no se plantean problemas metafísicos y viven tranquilamente sin ocuparse de Dios.

TIPOS DE ATEÍSMO

 Existen bastantes religiones más en el mundo: sintoísmo, animismo, taoísmo, etc., pero he señalado las que considero como principales. A excepción del budismo, las demás señaladas coinciden en un punto central: Un Dios creó el Universo, y de ese punto central parte la discordancia inevitable con el ateísmo.

El ateísmo coincide asimismo en un punto central: No existe ningún Dios. Sin embargo, por sus causas existen distintos tipos de ateísmo. La clasificación que a continuación expongo no es una clasificación erudita. La hago yo mismo, basado en las "no-Fes" que he tenido ocasión de observar:

Ateísmo irreflexivo: Este ateísmo es propio de personas que no se preguntan siquiera si hay o no un Dios. Actúan con una indiferencia total hacia lo religioso. No se reflexiona, no se piensa, ni en Dios, ni en el universo, ni en la vida y la muerte, se vive sólo en el presente, sin pensar en el pasado y el futuro. No hay ningún deseo de trascendencia, sino simplemente, una indiferencia total.

Ateísmo científico: Un ateísmo reflexivo y analítico. A partir de observaciones científicas, se llega a una situación en la que resulta imposible admitir que exista algo fuera de lo registrado por la Física o la Química.

Existen muchas personas que abandonaron su Fe y llegaron al ateísmo a partir de estudios científicos. No obstante, la Ciencia no es némesis de la Fe, y esto me lleva a comentar algo notable:

Ateísmo político: Un ateísmo que existe por convenir así a ciertas ideas sociológicas y políticas, y que extirpa por completo la idea de religión, para enfocarse en la cuestión del estado y la sociedad.

Así es en el marxismo, y el mismo Marx dijo que "la religión es el opio de los pueblos". A diferencia del ateísmo irreflexivo y el ateísmo científico, este tipo de ateísmo no sabe respetar la Fe, sino que, enfocado a través del comunismo, busca extender la revolución proletaria y eliminar la religión, violando así el derecho a la libre creencia.
En teoría, el marxismo tiene bases filosóficas, el materialismo dialéctico, el cual establece que "a una tesis se opone una antítesis, choque del que resulta una síntesis, que a su vez se convierte en tesis, a la cual se opone una nueva antítesis... y el ciclo continúa".

Ateísmo intelectual: Este ateísmo no busca argumentos científicos, aunque los toma en consideración. Se basa en argumentos lógicos, argumentos retóricos.
Cuestiones, por ejemplo, como ¿Quién creó a Dios?, y análisis que buscan desacreditar a textos religiosos, principalmente la Biblia, pero enfocadas también a otros escritos.
Son famosos los argumentos de Santo Tomás de Aquino sobre la existencia de Dios, y parte del ateísmo intelectual ha buscado refutarlos, aunque no lo ha conseguido plenamente.

TRABAJEMOS

1.    Elabore un mapa conceptual acerca de los tipos de ateísmo
2.    Compare las lecturas LA VIDA DE LOS ATEOS…  y  CREER O NO CREER EN DIOS, que conclusiones se puede sacar de cada visión frente a Dios?
3.    ¿Qué podemos concluir en general?
4.    ¿Cual es la reacción de las personas cuando alguien se dice ateo?
5.    Lea y analice el texto anexo, saque 3 conclusiones y 3 preguntas que se generan a partir del texto
TRABAJO EXTRA CLASE

·         Consultar la teoría del Big Bang y la teoría evolucionista o naturalista de la creación del hombre y como se enfrenta ante el creacionismo religioso
·         Consultar el concepto que tiene los siguientes filósofos frente al hecho religioso:
William James,  Voltaire, Carlos Marx, Federico Nietzsche.  Analizar sus postulados y dar una opinión personal
BIBLIOGRAFIA
WIKIPEDIA,  Internet
ENCICLOPEDIA ENCARTA 2.004 Microsoft